Vivir de las rentas en muy fácil. Lo difícil viene cuando tienes que refrendarlas y demostrar por qué las conseguiste en su día. Mirar atrás única y exclusivamente para coger impulso, nunca para recrearse. La vida continúa y estancarse en el tiempo es un pecado capital.
Allá por marzo fui al cine y vi una película que, siendo sincero, no esperaba que me gustase. Sin embargo, hubo un diálogo que me llamó la atención exageradamente. Hoy he conseguido rescatarlo y no he hecho más que reforzar aquella primera sensación que tuve al escucharlo:
"Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido (...) Pues esa es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Lo que nunca me había planteado es si algún día no recuerdas ninguno de ellos"
Hacer memoria y sonreír. Siempre. Cuando recuerdes un buen momento, por motivos obvios, y cuando sea uno malo, porque habrás aprendido la lección e incluso extraerás la parte positiva que todo momento tiene. Porque la vida son momentos, porque los únicos días que desperdicias son aquellos en los que no sonríes.
"Hoy voy a ser feliz y voy a sonreír
le daré un cheque en blanco a mi porvenir"
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