sábado, 12 de mayo de 2012

MI VUELTA AL MUNDO

Fue un vuelo placentero, sin apenas turbulencias. Disfrutamos de un buen catering y de un buen servicio, de buenas vistas y de entretenimientos varios. Quizás, el único pero que se le puede poner al viaje es que fue corto. Bueno, y que no acabó donde lo tenía previsto.

Soñé durante muchas noches con que ese avión me llevase a lugares paradisíacos para compartir contigo. Soñé con lugares en los que pudiera jugar a ser mejor persona, a sentirme más completo. Soñé con pasos que dar, con historias que contar, con anécdotas que recordar.

Pero un buen día decidiste tirarte en paracaídas sin mirar atrás. En un principio pensé que el avión me venía grande, que era demasiado espacio para mí solo, que debía aterrizar en cualquier aeropuerto de mala muerte para regresar andando a casa y la cabina de pilotaje se me caía encima, pero me percaté de que tanto espacio no era más que anecdótico, de que algún día alcanzaría esos lugares que pretendía conquistar aquel día que embarcamos, de que mi viaje tenía que seguir, de que no podía renunciar a mis sueños por una piedra en mi camino. Al fin y al cabo nadie me dijo que fuese fácil.

Viajo solo, cual bohemio. Disfruto a cada metro que avanzo porque si la vida me ha llevado a esta situación ha sido por algo. Quizás no eras la acompañante apropiada para mi vuelta al mundo o quizás aquellos destinos no eran para ti. Quizás mi pilotaje fue extremo o quizás tuviste miedo a las alturas. Sin embargo, el viaje continúa. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan fuerte, porque miro por la ventanilla del avión y en cada aeropuerto en el que reposto veo a toda esa gente que me apoya recibiéndome y despidiéndome agitando su mano, haciéndome sentir que, vaya donde vaya y llegue a donde llegue, gran parte de mis éxitos y de los sueños que cumpla, tendrán su firma.



"Mi vida fuimos a volar con un sólo paracaídas
uno sólo va quedar volando a la deriva"

No hay comentarios:

Publicar un comentario