
Todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos y debemos aprender a vivir con ellos y corregirlos en la medida de lo posible. Pero si de alguno me siento verdaderamente orgulloso es de haber sido siempre sincero, aunque no siempre me haya salido todo lo bien que hubiera planificado.
Ser sincero es serte fiel a ti mismo, a tus ideales, a tus valores, a tu forma de ser y actuar. Ser sincero es ir con la verdad por delante y el que tiene a la verdad de su lado, no tiene nada que perder. Ser sincero es sentirse mejor con uno mismo, defender tu posicionamiento, mostrar tu opinión y no cambiarla hables con quien hables, pero sobretodo, ser leal con quien estés tratando.
Por eso, os dejo mi Top Ten, porque no hay nada mejor que predicar con el ejemplo.
- Vivo feliz porque sé que siempre doy todo lo que tengo.
- Estoy tremendamente orgulloso de mi hermano.
- La felicidad es mi estilo de vida.
- Tengo miedo a fracasar.
- Sólo mi palabra pesa más que mis cojones.
- Tengo miedo de que vuelvas.
- La soledad no me disgusta de vez en cuando.
- Me emociona más un gol que algún poeta.
- Odio esa sensación de tener duda.
- Soy más cabezota de lo que te imaginas
Ser sincero es complicado la mayoría de las veces, pero también resulta lo más fácil a la larga. En determinadas situaciones lo más cómodo sería reservarse la opinión o cambiar un tema que más pronto que tarde acabará volviendo para incomodarnos otra vez más. Por eso es mucho mejor quitárselo de encima de una vez. ¿Que es aceptado? Perfecto, doble motivo para ser feliz. ¿Qué no es aceptado? Genial, porque siempre hay que decir lo que quieres decir, no lo que quieren escuchar.
"Sincero porque sé que hay mil caminos
y todos finalizan en el mar"
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