Todo hombre sueña en esta vida con ser sabio, con poder dar lecciones a los demás y con ser aquella persona a la que todos piden consejo. Para ser sabio no hace falta ser viejo, sino haberse equivocado muchas veces y haber aprendido la lección de cada una de ellas.El refrán dice que rectificar es de sabios, pero para rectificar hay que haber cometido antes un error. Muchos errores son inevitables, no eres consciente de que los has cometido hasta que alguien te abre los ojos, pero hay otros que, aún sabiendo que los vas a cometer, no puedes evitar. Te percatas de algo, lo piensas y lo sueltas. Así, sin anestesia. ¿Qué es un error? Perfecto, pero la tranquilidad con la que te quedas es algo que no puede explicarse.
Esa tranquilidad es la que te hace sentarte y suspirar, pensar en lo bien que te sientes y en el mal rato que has evitado. Y en ese momento, comienzas una nueva etapa. Ves cosas que la tensión no te dejaba ver. Valoras situaciones que minutos antes eran inconcebibles para ti. Piensas de otra manera y decides dar ese paso que antes no te atrevías a dar.
Ese paso es duro. Reconozco que me ha costado bastante, pero era necesario. Al fin y al cabo, los recuerdos son los que nos impiden seguir avanzando. Por eso hemos de seleccionar aquellos con los que nos queremos quedar.
"Recuerdos que enterrar bajo el mar"
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